En un paso más de su enfrentamiento con la presidenta Cristina Fernández, sindicatos opositores realizaron ayer un paro nacional de 24 horas en reclamo de mejoras en los ingresos de los trabajadores y cambios en la política económica, que fue considerado por el Gobierno como una medida extorsiva y prepotente.
La protesta fue convocada por el ala crítica de la Confederación General del Trabajo (CGT) y el sector más combativo de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), cuyo enfrentamiento con la mandataria ha aumentado en los últimos tiempos.
Los huelguistas dijeron que el cese de actividades fue muy alto en distintos puntos del país y que el paro fue el más masivo y contundente de los realizados durante el mandato de Fernández, quien asumió el poder en 2007 y fue reelegida hace poco más de un año.
Moyano, líder de la CGT y uno de los mayores críticos de Fernández, dijo que la protesta tenía “una adhesión mucho mayor que la que imaginábamos''.
“El silencio de las calles, en los establecimientos y empresas es la voz que el Gobierno debe escuchar. Los dirigentes (sindicales) no necesitan las respuestas, los trabajadores las necesitan'', afirmó el combativo sindicalista, antaño cercano a la presidenta.
Uno de los mayores reclamos es que el Gobierno aumente el mínimo no imponible del llamado impuesto a las ganancias, que implica un recorte mensual en el salario de los trabajadores, en un escenario de inflación cercana al 25% para este año, según cálculos de economistas privados, más del doble de lo que estima el Gobierno argentino.