Rodeados por fuerzas paramilitares, soldados y policías con blindados y armamento pesado, los integristas han hecho caso omiso del llamamiento del líder de la Lal Masjid (Mezquita Roja), el "maulana", o maestro, Abdul Aziz, para que se rindan.
Aziz, detenido cuando intentaba escapar del recinto camuflado bajo un burka negro, hizo el llamamiento en una "entrevista" con la televisión estatal, pero su hermano, Abdul Rasheed Ghazi, mantuvo que fue forzado a ello.
Ghazi capitanea a los más radicales de la mezquita, que han abandonado en los últimos dos días -en los que el Gobierno ha prorrogado sucesivos ultimatos- unos 1, 700 alumnos de las dos madrasas adyacentes, una para mujeres y otra para hombres.
Sin embargo, muchas niñas siguen en el interior de la mezquita, una institución pública costeada por el Estado a la que familias de remotas zonas tribales envían a sus hijos a estudiar.
El presidente, Pervez Musharraf, se reunió con los responsables de gestionar esta crisis para evaluar la situación.
"El control del Gobierno iraquí por parte de agentes saudíes supondría para los iraquíes los mismos sufrimientos que el pueblo saudí está sufriendo, bajo la excusa de combatir el terrorismo", dijo el lugarteniente de Al Qaeda.
El líder de Al Qaeda precisó que se tienen diversos planes a desarrollar tanto para el occidente e Israel.
Asegura que los que agredieron deben pagar, aunque no explicó en que forma ni cuando se hará.
En esta semana se han presentado varios mensajes haciendo una serie de advertencias y llamados a los miembros del Islam para que reaccionen en contra de los que han violentado las creencias de los diversos pueblos que abrazan el islam.