Los ataques entre Israel y los extremistas en la Franja de Gaza arreciaron ayer, pese a las afirmaciones de que hay nuevos intentos por lograr un alto el fuego.
Cientos de israelíes que viven en las comunidades cercanas a la franja costera evacuaban sus hogares después de un ataque mortífero de mortero durante el fin de semana.
El Ministerio de Defensa israelí dijo que asistía a los israelíes ansiosos por abandonar sus casas cercanas a la zona de guerra. Se trató efectivamente de la primera evacuación voluntaria en gran escala del Gobierno en casi ocho semanas de combates.
Hasta ahora no se ve el final de la guerra, que ya ha matado a más de 2,100 palestinos desde que estallaron los combates el 8 de julio. Del lado israelí han muerto 68 personas, todas soldados, a excepción de cuatro.
Se informó que los nuevos ataques aéreos mataron a siete palestinos y que los milicianos en Gaza dispararon al menos 60 cohetes hacia Israel.
La última escalada del conflicto se originó la semana pasada después que colapsó una tregua temporal de seis días. El portavoz de Hamas, Sami Abu Zuhri, dijo que el lunes hubo nuevos intentos de llegar a un acuerdo de un alto el fuego extendido, pero ninguno de los dos parecía estar reduciendo sus ataques.
Aunque los israelíes han apoyado ampliamente la campaña militar para detener los ataques con cohetes desde Gaza, el Gobierno ha sido criticado por su incapacidad de detener el fuego.
La ira aumentó sobre todo tras la muerte de un niño de 4 años, cuando un mortero palestino aterrizó en Nahal Oz, un kibutz cerca de la frontera.
Las sirenas de Israel que alertan de un ataque aéreo y el sistema de defensa aérea están mal equipados para lidiar con morteros.