Apenas la mitad de los estudiantes se gradúan de la secundaria; la calidad de la educación en general no es buena (por ejemplo, pocos libros, muchos maestros sin títulos completos, presupuestos bajos para las escuelas); y muy pocos graduados se matriculan en las universidades.
Además, los latinos -en particular los mexicanos y puertorriqueños- enfrentan una estructura discriminatoria en el campo del trabajo: sean hombres o mujeres, son menos remunerados que los trabajadores euro-americanos.
Las comunidades latinas también se concentran en zonas pobres, con menos infraestructura y servicios municipales o gubernamentales.
Es decir, la situación escolar de los latinos, especialmente los mexicanos y puertorriqueños, no se puede entender sin reconocer la historia y el contexto corriente de discriminación racial y étnica en este país.