POSIBLES INVERSIONES
- El país centroamericano ya manifestó en 2002 su interés en explotar la riqueza en hidrocarburos de esta zona, cuando convocó a una licitación internacional para otorgar concesiones petroleras en aguas caribeñas.
El histórico litigio por los límites entre Nicaragua y Colombia, que mañana dirimirá la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, no solo pone en juego la soberanía sobre media docena de cayos y cientos de millas de mar, sino también un importante caladero y un yacimiento de crudo sin explorar.
Y es que esas aguas del mar Caribe son una despensa de langostas, caracol y pescado para las comunidades de las islas colombianas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina; al tiempo que albergan más de 3,000 millones de barriles de petróleo, según estudios oficiales.
Los alegatos de ambos países ante el tribunal reivindican la soberanía sobre los siete cayos en discusión, y mientras Colombia pide un límite que mantenga bajo su dominio el archipiélago, Nicaragua solicita enclavar las citadas islas con una reducida proyección marítima para quedarse con el resto de las aguas.
El politólogo e internacionalista Andrés Molano, de la Universidad del Rosario de Bogotá, dijo que Colombia es quien más tiene que perder si el fallo no le es favorable, pues durante dos siglos ha ejercido la soberanía sobre las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, además de sus cayos adyacentes.
Sin embargo, apuntó que los grandes perjudicados serían los isleños y no tanto el Estado, pues son quienes a diario se desplazan a los cayos de Quitasueño y Serrana para pescar y garantizar su supervivencia.
La pesca tradicional es, junto con el turismo, la actividad económica más importante para los habitantes de este remoto archipiélago, ubicado a 190 kilómetros de Nicaragua y a 775 de la Colombia continental.