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Sobrevivientes de Hiroshima recuerdan hecatombe nuclear

La bomba estalló con una explosión de la magnitud de 12, 000 toneladas de dinamita.


LA HISTORIA mundial está definida por un sinnúmero de hechos que, con el paso de los años, marcan a varias generaciones.
Uno de esos hechos, que aún están presentes en la mente de la humanidad es el contundente ataque que se produjo en la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos decidió enviar un mensaje de advertencia a Japón, para que aceptara la rendición incondicional.
La advertencia norteamericana llegó un 6 de agosto de 1945, a las 8:15 de la mañana, a Hiroshima, donde la población esperaba tener un día común y corriente, pero todo se convirtió en un infierno que marcó sus vidas para siempre.
Hoy han transcurrido 62 años del bombardeo a Hiroshima, y los sobrevivientes recuerdan una luz extremadamente brillante, el dolor por las quemaduras provocadas por la bomba que cayó, a los miles de niños que jugaban o que estaban a esa hora en la escuela, a las amas de casa que preparaban el desayuno para sus familias.
Llevan vivo en la mente el rostro de cada hombre, mujer o niño que caminaba por las calles, sin rumbo fijo, buscando ayuda o a un familiar para constatar si estaba vivo o muerto.
Mucho se ha escrito a lo largo de éstos años sobre la tragedia de Hiroshima y cada relato que se da a conocer es tan escalofriante que muchas veces hacen un llamado de atención a los gobiernos y los pueblos para que se medite sobre las guerras que hoy en día se llevan a cabo en distintos puntos del mundo.
Cada 6 de agosto los sobrevivientes de Hiroshima, alrededor del mundo, llevan a cabo una serie de actos de recordación y aprovechan para propugnar por la paz mundial.
En este acto suelen participar residentes y extranjeros, y son éstos los que quedan muy impresionados por la forma como se llevan a cabo los actos de recordación.
Para Carlos Vargas, periodista de este diario, aunque ya han transcurrido cerca de 10 años cuando visitó Japón, aún recuerda con claridad los actos solemnes para honrar a los desaparecidos por la bomba de Hiroshima.
Carlos explica que en la ciudad se realiza una ceremonia en el Parque Conmemorativo a las Víctimas.
"Recuerdo lo impresionante que fue. En el lugar, los sobrevivientes relatan sus experiencias. Sobre todo para destacar el significado de la paz y abogan por que no ocurran más guerras en el mundo", recalcó Carlos Vargas.
"Lo que más me llamó la atención -- agrega-- es que a diferencia de otros países donde se protesta por los actos de guerra, en los eventos de recordación la población no usa este día para protestar ni para recriminar nada a nadie. Sólo buscan el significado de la paz.
En nombre de las 250,000 personas que fallecieron, las autoridades declaran el 6 de agosto de cada año como un día feriado.
En esta fecha cientos de personas de otras ciudades, cuyos familiares perecieron en la tragedia, viajan a Hiroshima para recordar a sus muertos.
Visitan los cementerios y también los templos. Todo se realiza en una solemne ceremonia y en un silencio profundo que llama mucho la atención.
Carlos Vargas señala que pudo visitar el museo que tienen en honor a las víctimas; "es impactante porque es un museo de cera".
"Cuenta, con muñecos que representan, cómo a las víctimas se les derritió la piel tras la explosión de la bomba que se arrojó en Hiroshima". Hay muñecos que representan a los niños y ancianos que fallecieron.
En este día de recogimiento y recordación, los ancianos y sobrevivientes de la catástrofe, le relatan a los visitantes y a sus compatriotas sus vivencias.
Carlos Vargas precisa que entre los relatos que recuerda, está el de una señora de 85 años de edad, quien dijo haber sido sorprendida en la escuela por el bombardeo.
"Ella le contó a los presentes cómo vio morir a sus compañeros y a sus maestros, y aún recuerda --como si fuera ayer-- los rostros o lo poco que quedaba de las personas que la rodeaban en su salón de clases".
Así como esta señora, muchos tienen en sus cuerpos las marcas por la radioactividad; y, pese a ello, no guardan resentimientos ni hacen recriminaciones.
Solo le dejan a los visitantes, y a sus conciudadanos, la inquietud sobre la devastación y el horror que dejan las guerras para el mundo.
La bomba mató a más de 250,000 personas. Se calcula que la onda expansiva destruyó cerca de 47,000 edificios.
Las consecuencias por la explosión podrían durar hasta el 2020, según algunos expertos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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