Sesenta militares atacaron ayer desde helicópteros y vehículos terrestres un campo de entrenamiento del grupo armado Los Zetas, en el norteño estado mexicano de Nuevo León, con saldo de un sicario muerto y el decomiso de un arsenal de poderosas armas, informó a EFE un general que coordinó el operativo.
Entre el armamento incautado hay más de 230 armas largas y cortas, 60 granadas y lanzacohetes, además camionetas y sistemas de comunicación.
"Alrededor de 50 sicarios que se encontraban en el campamento comenzaron a huir cuando escucharon los motores de los helicópteros", precisó la fuente castrense.
Desde el aire, los militares dispararon a algunos de los pistoleros y otros fueron perseguidos por personal que llegó por tierra al campamento de entrenamiento de sicarios.