Los soldados del Ejército de Kenia que saquearon el centro comercial Westgate de Nairobi, atacado por radicales islámicos entre los pasados 21 y 24 de septiembre, se enfrentan a una pena de hasta 10 años de cárcel de ser hallados culpables.
La edición digital del diario local Daily Nation informó de que varios "comités parlamentarios que investigan el ataque y otros incidentes relacionados están presionando para que se actúe contra cualquier agente culpable, tras las denuncias de los comerciantes". Los empresarios han acusado a las Fuerzas Armadas.