Una marcha en homenaje a las víctimas del accidente aéreo ocurrido el 17 de julio en Sao Paulo y que dejó al menos 200 muertos se caracterizó por los gritos de protesta contra el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y contra el caos aeroportuario que sufre Brasil hace 10 meses.
Los manifestantes invitaron a los brasileños a abstenerse de realizar viajes en avión el próximo 18 de agosto como señal de protesta contra el caos aeroportuario que vive el país y que es señalado por algunos como la causa de la mayor tragedia aérea en la historia de Brasil.
El caos ha sido atribuido indistintamente a problemas de infraestructura en los aeropuertos, fallas en los obsoletos sistemas de control aéreo y las protestas de los controladores de vuelo.