El grave estado de salud del primer ministro israelí, Ariel Sharon, ha vertido un cono de sombra sobre las ya lúgubres perspectivas de paz en el Oriente Medio, según expertos de Estados Unidos, principal aliado de Israel.
Aparte de elogiar la figura de Sharon y resaltar las esperanzas de que se recupere, el Gobierno del presidente George W. Bush ha declinado anticiparse a lo que podría ser el panorama político en la conflictiva zona con su desaparición.
"La visión de Estados Unidos sobre Oriente Medio es que el deseo de progreso y paz sea amplio y profundo", dijo Trent Duffy, portavoz de la Casa Blanca.
Pero los expertos en asuntos políticos de Oriente Medio han coincidido casi sin diferencias en cuanto a que las perspectivas no son buenas tras el agravamiento de la salud de Ariel Sharon, internado en un hospital de Jerusalén el miércoles pasado después de sufrir un derrame cerebral.