Asesinatos, amenazas, acoso, leyes restrictivas, demandas, censura, cierres, multas millonarias y arbitrariedades en el reparto publicitario ensombrecen el panorama de la libertad de prensa en América Latina, según coinciden en señalar organismos internacionales y organizaciones de periodistas.
El crimen organizado es señalado como el mayor, aunque no el único, generador de la violencia que sufren los periodistas latinoamericanos, pero además los poderes legalmente constituidos son denunciados por acosar a los medios, como ha hecho el grupo argentino Clarín, y por atentar contra la libertad de prensa.

El argentino no es el único gobierno latinoamericano enfrentado al llamado “cuarto poder”, casi siempre incómodo para el “primero”.
En Ecuador y Venezuela hubo casos sonados, como la demanda del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, al diario El Universo o las medidas del Gobierno del presidente venezolano, Hugo Chávez, contra Radio Caracas Televisión o Globovisión.
Sin embargo, el país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo es México, según la Campaña Emblema de Prensa (CEP), una ONG con estatuto consultivo de la ONU fundada en 2004.
En su último informe, divulgado el 19 de diciembre en Ginebra, esta organización cifra en “al menos 12” los periodistas asesinados este año en México, un país en jaque por la violencia generada por los carteles de la droga y por la lucha de estos contra las fuerzas de seguridad empeñadas en doblegarlos.
Brasil y Honduras, con seis asesinatos de comunicadores cada uno en 2011, y Perú, con tres, ocupan lugares destacados en la lista negra de la CEP.
Las cifras de asesinatos de la CEP difieren de las de los informes de entidades y organismos como la Sociedad Interamericana de Prensa (CIP) o el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ).
Un dato positivo, aunque no para lecturas triunfalistas, es que de los 179 periodistas que, según CPJ, están encarcelados actualmente en el mundo ningún caso corresponde a América Latina.
Para el actual presidente de la SIP, Milton Coleman, editor del diario estadounidense The Washington Post, “la violencia es el principal enemigo de los periodistas”.
Y la violencia en América Latina puede venir de varios frentes, no solo el de las organizaciones al margen de la ley. Muchos casos de comunicadores asesinados se vinculan a denuncias que hicieron de casos de corrupción en los poderes del Estado.