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¿Somos más acelerados?

Los países islámicos tienen un ritmo más relajado de vida, pero los asiáticos no lo tienen.


Es posible que nadie lo dude, pero ahora un estudio de una universidad británica que lo demuesta experimentalmente.
La investigación midió la velocidad con que la gente deambula en 32 ciudades de todo el mundo e indicó que estamos caminando un 10% más rápido que hace una década.
Singapur es la más acelerada de todas las ciudades, seguida por Copenhague y Madrid. Curiosamente la ciudad que nunca duerme, Nueva York, aparece en octavo lugar, mientras que Londres está en el duodécimo y Paris en decimosexto.
Los países islámicos tienen un ritmo más relajado de vida, pero los asiáticos no tienen mucho de esa calma del estereotipo.
Lamentablemente sólo se midió una ciudad latinoamericana, Curitiba en Brasil, que salió sexta en la medición.
Para medir nuestra velocidad diaria, los científicos se situaron en una calle céntrica y sin obstáculos de una ciudad, con suficiente espacio como para que la gente caminara a su ritmo natural y midieron el tiempo que tomaron unas 35 personas en recorrer unos 18 metros.
Tomaron sus recaudos. No midieron a gente que estuviera hablando con celular o llevando mucho peso y llegaron a una conclusión indudable: estamos acelerados.
Se pueden hacer reparos metodológicos a esta medición, pero se corresponde claramente con lo que cualquiera de nosotros experimenta: que la vida moderna se parece cada vez más a un bólido sin control.
El responsable del estudio, el psicólogo Richard Wiseman dijo a la BBC que a este paso, para el 2040 vamos a llegar a un lugar antes de salir. Es decir, nos ahorraremos el pasaje y quizá también hagamos nuestra contribución al medio ambiente.
Wiseman también afirma que caminar más rápido no necesariamente significa que tengamos más salud.
"A un nivel, caminar rápido es bueno, pero si es una forma de vida, es decir, si sólo es para ir de A a B lo más rápido posible, entonces ahí vienen toda una serie de conductas que no son buenas para uno", señala.
Wiseman apunta al papel que juega la tecnología: "Estamos constantemente en contacto mutuo y respondiendo a la gente lo más rápido posible y es asunto de minutos, no de horas. Eso está llevando a pensar que todo tiene que suceder ahora".
Vivimos en un mundo cada vez más apresurado, en el que la lucha contra el reloj es constante.
Nos rodeamos de una serie de dispositivos encargados de medir nuestro andar, y pretendemos ganar minutos y segundos a través del aumento de la velocidad.
Cuando el hombre desarrolló la rueda, el mundo se transformó; se erigió como la invención capital en la historia técnica de la humanidad; sin embargo, ha resultado imposible para los historiadores determinar cuál fue la idea que sentó las bases para su invención.
Muy probablemente sus orígenes partan de la observación directa y el mimetismo de la naturaleza.
La rueda, sin duda, aceleró la vida de los seres humanos hasta llegar a los niveles que hoy conocemos, al menos sobre la superficie terrestre.
El hombre ha sido capaz de alcanzar velocidades difíciles de imaginar, pero de forma artificial, o sea, gracias al uso de máquinas e implementos tecnológicos.
Hasta este momento, la máxima velocidad que hemos alcanzado es la de la nave X-43A, que alcanza una velocidad match 7, que significa siete veces la velocidad del sonido (331 metros por segundo); así que esta nave vuela a 2, 317 metros por segundo; en otras palabras, avanza más de dos kilómetros en solamente un segundo. Un ser humano normal camina a una velocidad promedio de tres kilómetros por hora.
Hasta el momento de pergeñar este artículo, el hombre más veloz sobre la faz de la tierra era el jamaiquino Asafa Powell, quien batió el récord del mundo de los 100 metros planos con un tiempo de 9.77 segundos; tal hazaña la logró durante una reunión atlética en el estadio olímpico de Atenas, la capital griega.
Dicho de otra manera, Powell corre a unos 97 kilómetros por hora, pero, claro, sólo durante un trayecto de cien metros.
El hombre, viéndolo como una de las especies animales de este planeta, no es el más veloz.
La Tierra realiza su movimiento de traslación a una velocidad promedio de ¡108 mil kilómetros por hora! Y aunque existen infinidad de datos que podríamos citar en materia de velocidad, como la de determinadas reacciones químicas, ciertos fenómenos físicos o algunas funciones biológicas, este panorama nos ofrece un pequeño atisbo de la velocidad con la que la vida en el planeta se desarrolla.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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