El principal sospechoso del asesinato de la ministra sueca de Relaciones Exteriores, Anna Lindh, niega su implicación en los hechos, por lo que los investigadores, que el jueves sólo tenían 24 horas más para justificar su detención, necesitan conocer rápidamente los resultados del análisis de su ADN.
Aun cuando la Policía no reveló su nombre la prensa cree saber que el sospechoso se llama Per Olof Scensson, de 35 años, y fue detenido el martes por la tarde, sin oponer resistencia, en un restaurante cercano al estadio principal de Estocolmo.
Delincuente reincidente, el hombre ha sido condenado más de 50 veces, especialmente por agresión, llevar armas prohibidas, amenazas a funcionarios y estafas varias, pero nunca a grandes penas.
Per Olof Scensson negó toda implicación durante su interrogatorio el miércoles, declaró ayer su abogado.
Si el sospechoso se niega a confesar, los investigadores ponen sus esperanzas en el análisis de su ácido desoxirribonucleico (ADN), que será comparado con las huellas dejadas por el asesino en el lugar del crimen: sangre, un cuchillo (el arma del crimen), una gorra de baloncesto y un pullover.
"Niega toda implicación en el asesinato", se limitó a indicar su abogado Gunnar Falk, a la salida de la prisión de Kronoberg, cerca de los locales de la brigada criminal de Estocolmo, donde el sospechoso era mantenido preso.