Un hombre que fue interceptado tratando de conducir un carro-bomba en el centro de Kabul confesó que la red terrorista Al Qaeda le había ordenado asesinar al presidente Hamid Karzai o, si eso fracasara, matar a la mayor cantidad posible de extranjeros en la capital afgana, declaró ayer una fuente de inteligencia afgana.
Declaró que deseaba ir al cielo suicidándose y matando al mismo tiempo a infieles y partidarios de los infieles en Afganistán"", dijo el funcionario de inteligencia Amrula Saleh.
El sospechoso capturado el lunes no es afgano, pero los investigadores no han podido establecer aún su identidad ni su nacionalidad, según Saleh.
El funcionario aseguró que los explosivos que llevaba el vehículo, y que pesaban casi media tonelada, habían sido preparados fuera de Afganistán, dando a entender con ello que el presunto plan terrorista se originó en Pakistán. Se cree que muchos miembros de Al Qaeda buscaron refugio el año pasado, tras la caída del gobierno del Talibán.
El sospechoso ha revelado a sus interrogadores los nombres de quienes lo inspiraron"", dijo Saleh a The Associated Press, y la policía busca ahora a otras personas. No obstante, el funcionario declinó revelar detalles sobre las continuadas operaciones de seguridad.
La captura del presunto terrorista suicida ha estremecido a esta capital, en particular debido a que el auto dinamitado había logrado llegar hasta pocos centenares de metros de la embajada norteamericana, de las oficinas de Karzai y del cuartel general de la fuerza internacional de paz a cargo de la vigilancia de Kabul.