. Un hombre armado acusado de matar a ocho personas para luego desaparecer en el denso bosque de Virginia se rindió sin presentar resistencia, y equipos antibomba registraban una casa en la que creen pudo haber dejado explosivos.
Christopher Speight, de 39 años, se acercó a los policías en el lugar donde ocurrieron las muertes y se entregó.