Fosa común tras fosa común, Corea del Sur está desenterrando los esqueletos y la verdad de matanzas en masa de comienzos de la guerra coreana, cuando el gobierno de Seúl ejecutó a miles de izquierdistas y de campesinos en el verano de 1950.
En momentos en que unidades del norte se adentraban en la península, las fuerzas militares del sur vaciaron las prisiones, encolumnaron a los reos y los ejecutaron con tiros en la cabeza, arrojando sus cadáveres en fosas cavadas de apuro. Otros fueron arrojados al mar o tirados en minas abandonadas.