Un ambicioso bioquímico ruso, Mijaíl Shchepinov, cree haber encontrado la fórmula para luchar contra los radicales libres que, según algunos científicos, causan el envejecimiento: utilizar un isótopo de hidrógeno más pesado.
La presencia de ese isótopo -el deuterio- en el cuerpo humano contribuiría a frenar la acción de los radicales libres y Shchepinov propone incorporarlo a la dieta con tal fin.
La hipótesis más aceptada por la comunidad científica sobre el envejecimiento es que es el resultado de un daño irreversible de las biomoléculas del cuerpo, causado por radicales libres de oxígeno.
Estos radicales son compuestos químicos producidos por el metabolismo y son peligrosos, porque tienen un "apetito voraz" por los electrones, que roban al agua, a las proteínas, a las grasas e incluso a las moléculas de ADN, y dejan un rastro de destrucción en su camino.
El cuerpo humano produce antioxidantes, incluyendo vitaminas y enzimas que desactivan los radicales libres antes de que éstos hagan daño