"Estamos en este momento realizando una investigación de homicidio. Un hombre intentó suicidarse esta mañana, pero poco después mientras su camioneta todo terreno estaba estacionada en la vía se arrepintió, se retiró del auto y lo dejó en la vía", dijo Randy Adams, el jefe de policía de Glendale, donde ocurrió el accidente.
El hombre identificado como Juan Manuel Alvarez, de 26 años, "será acusado de homicidio", añadió.
Hasta el momento "tenemos más de 10 muertos y bastante más de 100 heridos" precisó el funcionario.
Las autoridades temen que el número de muertos aumente con las horas.
Mientras tanto, cerca de 300 bomberos y funcionarios de la Policía intentaban buscar más sobrevivientes entre los escombros que dejó el accidente en la ciudad de Glendale, en el norte de Los Angeles, ocurrido pocos minutos después de las 06:00 hora locales (1400 GMT).
"Estoy indignado", dijo el comisario de Los Angeles, Lee Baca, mientras detrás suyo bomberos y policías llevaban a los heridos al hospital más cercano.
"Es absolutamente inadmisible", comentó Baca quien informó que entre los muertos se encontraba un funcionario de la Policía de Los Angeles, de tan sólo 23 años.
"Voy a asegurarme de que la responsabilidad de este accidente caiga sobre él", comentó Baca.
"He perdido un buen hombre del departamento de Policía. Tengo buenas razones para estar indignado", subrayó.
"Pareció una tormenta", dijo Karen Mendoza, empleada de una tienda que presenció el accidente. Algunos pasajeros entraron en pánico y saltaron del tren.
Amir Hami dijo: tras el accidente, vi a muchas personas acostadas en el suelo. Todo fue un caos.
La ciudad de Los Angeles declaró un estado de alerta táctica para ayudar a las víctimas.
El automóvil fue embestido por un primer tren de cercanías que se dirigía al centro de Los Angeles.
Esta primera colisión hizo descarrilar al tren de pasajeros, que chocó contra una locomotora que circulaba en la vía paralela.
Este segundo choque dejó a uno de los vagones de pasajeros bloqueando la vía contraria, donde fue golpeado por un tercer tren de cercanías que procedía del centro de Los Angeles hacia Burbank.
Mientras se realizaba la investigación de la tragedia, el tráfico ferroviario quedó paralizado, lo que afectó el resto del transporte en la ciudad estadounidense y a miles de personas que se dirigían a su trabajo.