Al llegar a cualquiera de las ciudades de Suiza, una de las primeras percepciones que se le presentan al viajero avezado es que es un país con un atractivo cultural máximo. Aunque toda la Confederación Helvética se vertebra alrededor de los cantones, las capitales importantes del país tienen unas posibilidades magníficas.
El país cuenta con 930 museos, una elevada densidad de centros en comparación con otros Estados. La oferta abarca desde los grandees museos hasta los regionales o locales.
Los museos suizos poseen obras destacadas del impresionismo francés desde Monet y Pisarro hasta Renoir. En siete museos entre Basilea y Winterthur se encuentra la concentración más importante de obras del impresionismo fuera de París. El Museo Internacional de Relojes de la La Chaux-de-Fonds muestra más de 4,000 piezas, mientras que el Museo de las Ciencias Naturales de Ginebra, con 3,500 mamíferos, se cuenta entre los museos más modernos del Viejo Continente.
La colección del museo de arte de Berna -capital del país- es muy relevante. De sus paredes cuelgan obras pictóricas destacadas de ocho siglos y abarca más de 3,000 cuadros. También existen esculturas, obras tipográficas, fotografías, vídeos y películas.
La sede europea de la ONU, Ginebra, también denominada "capital de la paz", es una auténtica metrópoli. Ubicada en medio de una naturaleza intacta tiene un escenario espectacular donde se pueden contemplar, desde residencias suntuosas de la nobleza, casi escondidas detrás de viejos robledos al sureste, hasta barrios donde los emigrantes han elaborado un entorno vistoso.
En definitiva, no hay ciudad importante de cualquiera de los cantones helvéticos que no contenga una muestra artística de relieve. Pero como no se puede dejar de mencionar la naturaleza en uno de los lugares donde más destaca, podemos referirnos a la región alpina de Jungfrau-Aletsch-Bietschhorn, que fue la primera con consideración de Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO, debido a su belleza y a su paisaje extraordinario.
La grandiosidad de este mundo de glaciares, flora alpina y bosques tiene su máxima expresión al atravesar el glaciar Aletsch, con 23 kilómetros la lengua de hielo más grande de la cordillera de los Alpes.
En definitiva, admire y descubra esa otra Suiza que no sale tanto en los manuales pero que es enriquecedora y multicultural, en la que se mezclan modernidad y tradición y todo a un tiro de piedra de la inmensidad de sus montañas y valles.
Suiza: mosaico de cultura y paisaje
Ya no es sólo el país de la neutralidad, sino un foco vital permanente de cultura con un inmutable espíritu aglutinante.