Los dirigentes de una convulsionada localidad en el sudeste de Perú suspendieron desde ayer sus violentas protestas, tras el compromiso del gobierno de un retiro de las fuerzas de seguridad y la atención de algunas demandas, dijeron fuentes oficiales.
Los pobladores de Ilave, en la frontera con Bolivia, se enfrentaron casi a diario desde hace dos meses con las fuerzas del orden bloqueando carreteras en protesta contra sus autoridades.
Las manifestaciones alcanzaron su punto máximo a finales de abril, cuando lincharon a su alcalde tras acusarlo de corrupto.
Pero las protestas continuaron en Ilave, una empobrecida zona agrícola a unos 1.330 kilómetros al sudeste de Lima, en contra de la designación de autoridades provisionales para reemplazar al alcalde.
Además se acordó que se suspenda el envío de más tropas del Ejército a la zona.
Por otro lado, el presidente Alejandro Toledo, anunció ayer que enviará con carácter de urgencia un proyecto de ley al Congreso para endurecer las penas para quienes bloquean las carreteras en medio de numerosas protestas de este tipo en su contra.