La guerrilla de las FARC consideró que la marcha en su contra convocada para el próximo lunes "tiene todos los visos desvergonzados de un sutil lanzamiento" del presidente colombiano, Alvaro Uribe, a un tercer período gubernamental.
La del 4 de febrero es una movilización "politizada" que surgió de la "estrategia contrainsurgente del Estado", sostuvieron los líderes guerrilleros Iván Márquez y Rodrigo Granda en una declaración fechada el jueves en las "montañas de Colombia" y divulgada hoy por la Agencia Bolivariana de Prensa (ABP).
Márquez y Granda aludieron a la intención del Partido Social de Unidad Nacional, conocido como el Partido de la U, de promover una segunda reelección consecutiva del gobernante, para el período 2010-2014.
La iniciativa implica una nueva reforma a la Constitución, que fue enmendada en 2004 para permitir la reelección por una sola vez del jefe del Estado, por una iniciativa parlamentaria que recibió el respaldo del Ejecutivo de Uribe, quien ha asegurado que sólo aspirará a un tercer mandato en el caso de una "hecatombe".
Según ambos jefes rebeldes, la marcha convocada desde la red social Facebook y respaldada por el Gobierno, los medios de comunicación y el sector privado, entre otros, "ha desencadenado un ineludible alud de cuestionamientos alrededor de su verdadero propósito".
"El hecho de que los paramilitares (...) estén entre los convocantes y financiadores de la movilización, apoyados en el silencio del Gobierno, es otro motivo para distanciarse de tan grosera manipulación", agregaron.
Tanto Márquez como Granda añadieron que "tan sesgada es la motivación uribista de esa campaña, que las centrales obreras y muchas organizaciones políticas y sociales de Colombia optaron por deslindarse del grupo organizador asistido logísticamente por el Gobierno, y realizar con independencia sus manifestaciones por el canje (de rehenes de los insurgentes por rebeldes presos) y la paz".
Además, continuaron, los familiares de los 44 secuestrados con dicho fin, que son los "verdaderos dolientes" y los "nunca escuchados por el presidente Alvaro Uribe ni por Washington", han preferido reunirse el mismo día en un oficio religioso para "clamar por el intercambio humanitario y la paz de Colombia".