Grupos de manifestantes irrumpieron en una empresa de telecomunicaciones en la que las autoridades habían cerrado una vital emisora de televisión. Los soldados y agentes antidisturbios no lograron frenarlos con gases lacrimógenos y agua disparada por mangueras.
Los “Camisas Rojas” negociaron con los agentes para que el Canal Popular volviera a ser emitido.