Los tailandeses van hoy a las urnas para elegir el Parlamento, cuando persiste la crisis política agudizada por los disturbios del año pasado y resurge la sombra de Thaksin Shinawatra, el gobernante depuesto que polarizó Tailandia.
Las elecciones, que son un duelo entre el partido que encabeza la coalición de Gobierno y el principal de la oposición, sitúan al país en una encrucijada de la que saldrá en dirección a la reconciliación nacional o hacia una mayor desestabilización.
Durante la campaña electoral, el primer ministro en funciones y líder del Partido Demócrata, Abhisit Vejjajiva, ha tratado de forma desesperada salvar a la coalición de caer derrotada frente a la formación propulsada por el espectro Thaksin, su fortuna personal y el desembarco en la política de su hermana, Yingluck Shinawatra.
El Partido Puea Thai (de los Tailandeses), asesorado por Thaksin desde el exilio, aventaja la intención de voto al Demócrata, el más antiguo de Tailandia y que desde hace más de una década saborea el triunfo.