La situación de seguridad en Afganistán se complica, a pocas semanas de celebrarse elecciones presidenciales.
Ayer, las autoridades afganas informaron de la muerte de 21 personas en el sur del país como consecuencia de la explosión de una bomba colocada al lado de una carretera. Se informó además, que otro explosivo mató a cinco policías afganos en el distrito Nadali de la misma provincia.
Este tipo de artefactos son utilizados con frecuencia por grupos extremistas en ataques contra fuerzas de seguridad afganas y extranjeras.
El corresponsal de la BBC, Martin Patience, informó que este ha sido el año más violento en el país desde la caída del gobierno Talibán en 2001.
Anders Foght Rasmussen, secretario de la OTAN, expresó al presidente Hamid Karzai que su "criterio de éxito" es poder traspasar de forma gradual la responsabilidad de la seguridad a los afganos.
La presencia de fuerzas extranjeras en la región ha levantado rechazo entre civiles, pues las ofensivas aéreas también producen víctimas entre los no combatientes.
Al respecto, Rasmossen dijo tras su encuentro con el presidente afgano, Hamid Karzai, que estaba decidido a reducir las víctimas civiles al mínimo.