El calificativo perro, utilizado para designar al hombre que engaña a una mujer, podría ser cambiado por el de antílope, pues estos mamíferos rumiantes se valen de la farsa para enamorar a las hembras.
Según la revista “Science News”, los antílopes “topi” machos cuando hay hembras cerca, emiten ruidos como si estuviera un depredador, para atraerlas.
A la técnica se le conoce como falso “Snort”, porque el antílope se está desplazando por el área.
El descubrimiento publicado en la revista “Science News y” realizado por un grupo de investigadores de “American Naturalist”, es el primer informe en el que se puede ver claramente la decepción absoluta de parejas de animales, además de la del hombre.
Recientes investigaciones indican que los machos de animales como el mono y las ardillas, se engañan entre ellos, en medio de fuertes peleas.
También algunas aves madres se basan en el engaño y fingen una ala rota con sus depredadores para que estos se alejen del nido.
La táctica de los antílopes es el ejemplo más claro de engañar a sus parejas, dice el estudio de la Universidad de Cornell H.
Jakob Bro- Jorgensen , el líder del estudio, descubrió que en la temporada de apareamiento, en primavera, en la Reserva Nacional de Massai Mara en Kenia, los machos peleaban los territorios con mucha hierba.
Observó que las hembras antílopes sólo están sexualmente receptivas un día, que es cuando buscan a los machos que están pastando o en busca de apareamiento.
Cuando la hembra se retira del territorio de algún macho, este resopla con fuerza en la dirección que esta se dirige, asegura Bro-Jorgensen.
Entonces empieza a emitir sus bufidos. Pero el problema radica en que si la hembra lo ignora y hay un depredador cerca, la muerte es segura.
Los pretendientes, en la naturaleza, habitualmente exageran sus virtudes.
La investigación muestra una situación extraña en la que se favorece el mentir para el juego del apareamiento.
Para comprobar si los antílopes estaban haciendo bufidos honestos, Bro- Jergensen y su colega Wiline de Ohio, primero observaron a los machos haciendo bufidos honestos. Un antílope macho hacía ruido cuando se le acercaba un humano. Aunque estuviera el macho solo.
Los investigadores sugieren que los antílopes dirigen los bufidos directamente al depredador y no como una advertencia.
Esto tiene una ventaja, dice Bro-Jorgensen, porque los antílopes pueden correr más rápido que un león e incluso que los guepardos, también llamados “chitas”.
Los investigadores le pusieron a las antílopes hembras cintas grabadas de los bufidos verdaderos y de los falsos y estas no lograron distinguir si eran verdad o mentira.
Según Bro-Lorgensen, los antílopes tienen hasta dos o tres veces más posibilidades de apareamiento realizando la técnica del falso “Snort”.
Los antílopes machos pueden realizar hasta nueve bufidos falsos por uno verdadero, cuando las hembras se acercan al territorio; pero si hacen demasiadas falsas alarmas, ella se aleja al final, dice Bro- Jorgensen.