Los tardígrados u osos de agua, unos diminutos invertebrados de entre 0.1 y 1.5 milímetros que habitan en los océanos y en lugares húmedos en tierra, han confirmado lo que los científicos sospechaban: que pueden sobrevivir a las condiciones hostiles del espacio abierto sin escafandra.
Hace ya casi un año que los primeros "tardinautas" regresaron a la Tierra tras pasar 12 días en órbita en la nave no tripulada rusa Foton-M3, en un experimento de la Agencia Espacial Europea (ESA).
Los tardígrados, los primeros seres vivos a los que se somete a esta experiencia, fueron elegidos por la capacidad que tienen de desecarse y detener su metabolismo (criptobiosis) en un entorno adverso en el que falta el agua, en una especie de hibernación que puede durar hasta diez años y de la que se recuperan en cuanto las condiciones de vida son favorables.