México está listo para alcanzar las estrellas con el Gran Telescopio Milimétrico, el proyecto científico más ambicioso de las últimas décadas, que comenzará a operar este año y que costó unos 124 millones de dólares.
"El Gran Telescopio Milimétrico, o GTM como también le conocemos, nos permitirá investigar asuntos tan profundos como el origen del Universo", explicó en un comunicado el director general del Instituto Nacional de Astrofísica, óptica y Electrónica (INAOE), José Guichard Romero.
El científico agregó que el GTM, que se ubica en la cima del Volcán Sierra Negra, en el central estado de Puebla y a 4.581 metros sobre el nivel del mar, será usado para vigilar las trayectorias de asteroides.
El telescopio está constituido de un espejo parabólico de 50 metros de diámetro y de un reflector secundario que registra microondas en el rango de 60 a 340 Gigahercios.
Estas características técnicas permitirán estudiar a detalle los procesos que dan lugar a la formación de estrellas y sistemas planetarios y ofrecerá un mayor conocimiento de los agujeros negros y las galaxias más alejadas. El GTM aportará vistas de galaxias tan lejanas que la radiación emitida por ellas ha tardado más de 13.200 millones de años en llegar a la Tierra.