El segundo atentado en 11 días contra el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, ha llevado la preocupación a su Gobierno, que cree que si los terroristas hubieran conseguido su objetivo podrían haber creado el caos en el régimen.
El primer ministro paquistaní, Mir Zarafullah Khan Jamali, indicó a EFE que "este segundo atentado contra la vida del presidente es un grave fallo de la seguridad y, porque Dios no lo ha querido, no ha pasado nada que pueda desestabilizar el sistema".
Preocupados, altos cargos gubernamentales y mandos militares cercanos a Musharraf se reunieron el jueves en el recinto del Cuartel General del Ejército en Rawalpindi, para evaluar la situación tras este ataque.
Uno de los dos atacantes muertos el jueves en el intento de asesinato del presidente paquistaní ha sido identificado y varios sospechosos están detenidos, aseguró ayer el ministro del Interior, Faisal Saleh Hayat.
Hayat se negó a revelar la identidad del suicida ni a decir qué organización era considerada sospechosa.
Investigadores encontraron la cabeza mutilada de uno de los atacantes y estaba tratando de preparar un retrato de ese hombre que parecía ser un extranjero, afirmó el ministro de Información, Sheikh Rasheed Ahmed.