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Temor al fracaso se apodera de Cumbre


El temor a que el fracaso pueda suponer un gran revés para el principio global de cooperación hizo que los negociadores se esforzaran ayer en la Cumbre para la Tierra en superar sus diferencias.
Ministros y otros funcionarios negociaban contra el reloj para acordar un plan de las Naciones Unidas destinado a reducir la pobreza mientras se protege el medio ambiente, antes de que los líderes mundiales se reúnan hoy en Johannesburgo, esperando firmar un pacto.
"Son negociaciones difíciles y continúan las intensas conversaciones", dijo la ministra británica de Medio Ambiente, Margaret Beckett. Hubo progresos durante la noche en Johannesburgo sobre temas como la hasta ahora difícil disputa entre ricos y pobres.
Carlos Alvarado presidente entrante de la Asamblea, afirmó que los diálogos que actualmente se realizan en diferentes escenarios deben ser trasladados al Parlamento, que es el escenario natural del debate sobre los fines, funciones y responsabilidades del Estado.
Indicó que no es lógico pensar que los consensos logrados fuera de la Cámara deben ser adoptados por ésta sin debate y sin modificaciones.
Carlos Alvarado inició su discurso de toma de posesión pidiendo a Dios que los iluminara. Por coincidencia a tal solicitud, de inmediato en el edificio hubo una fluctuación de energía que provocó que por fracciones de segundos el hemiciclo legislativo quedara sin iluminación.
En su primera intervención ante sus colegas, el legislador Alvarado no invirtió tiempo alguno en atacar o responder a sus copartidarios. Se limitó a responder que se respetaría las credenciales de todos y sin distingo de símbolo político, incluirá hasta aquéllos que no le dieron el voto.
Justificó su actuación como una respuesta al sentir de la nación y sometida únicamente a los dictámenes del pueblo y de su conciencia, al tiempo destacó que triunfó la “tolerancia política”, pues “adversarios de ayer se identificaron para sellar un compromiso de fortalecimiento institucional y de facilitar la armónica relación entre los órganos del Estado”.
Resaltó la necesidad de la existencia de la Asamblea Legislativa como órgano fundamental en el sistema democrático, ya que es el más representativo de los diversos sectores de la sociedad.
Al referirse a la presidenta de la República, Mireya Moscoso, le expresó: “Cuente con el carácter de facilitador y colaborador”, en el marco de la diversidad de funciones de los órganos que ambos representan.
El mismo compromiso hizo al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Adán Arnulfo Arjona, “cuente señor presidente con esta colaboración”, pues estos órganos no fueron diseñados para enfrentarse, sino para impulsar el imperio de la libertad y el bienestar mediante el diálogo.
La Ley de Transparencia se constituye en el principal logro alcanzado durante el pasado período legislativo que se inició el 1 de septiembre del año 2001, según el expresidente de la Asamblea Legislativa, Rubén Arosemena.
En su discurso de final de periodo, mencionó que a lo interno de la institución, el uso racional de los recursos asignados permitió el ahorro de B/.5.1 millones en un año, lo cual se logró sin sacrificar eficiencia.
Destacó que este fue la primera institución del Estado que puso en marcha lo establecido en esta ley, al adoptar normas de transparencias financieras, al divulgar su planilla y el manejo de sus finanzas, licitaciones, contrataciones y actos públicos a través de su página electrónica.
Arosemena mencionó que por primera vez en la historia de este órgano del Estado, al recibir el despacho, el presidente entrante recibirá un inventario de la totalidad de los bienes en la institución.
En el período concluido el pasado 31 de agosto se presentaron 176 proyectos de ley de los cuales 85 fueron aprobados en tercer debate y 63 se convirtieron en leyes sancionadas por el Ejecutivo.
Destacó entre otros los proyectos de la reactivación económica, los “call center”, la ley de la Asociación Panameña de Créditos, la reorganización del IDAAN, los “días puente”, las adolescentes embarazadas, la válvula de gas licuado.
Desde el 1 de septiembre de 1999, cuando se instaló la actual Asamblea Legislativa, los cambios en su dirección o grupo que mantiene el control en su junta directiva, han dado lugar a diversos pactos o acuerdos.
Fue concertado en la casa del político liberal Richard Pfifer, ubicada en el distrito de La Pintada, provincia de Coclé, entre el Partido Arnulfista, MOLIRENA, Partido Demócrata Cristiano (ahora Partido Popular), Cambio Democrático, el Partido Liberal Nacional y otros legisladores independientes, cuyos partidos desaparecieron en la última elección.
El Pacto de La Pintada llevó a la presidencia de la Asamblea Legislativa a Enrique Garrido, del PDC, mientras que Haydée Milanés de Lay, de Solidaridad, y Olmedo Carreño, fueron los vicepresidentes.
El acuerdo Mejoramiento y Transformación de la Asamblea unió en un solo grupo a dos colectivos que en la década del ochenta mantuvieron agrios enfrentamientos, el Partido Revolucionario Democrático (PRD) y el PDC o Partido Popular, al cual se sumó Laurentino Cortizo, legislador de Solidaridad.
El pacto, que estaba programado para durar cuatro años, duró sólo dos. El primero llevó a Laurentino Cortizo a la presidencia de la Asamblea Legislativa, acompañado por Teresita de Arias y Mateo Castillero, del PRD.
El segundo año (2001) ocupó la presidencia de la Asamblea el líder del PP, Rubén Arosemena, acompañado por los perredistas José Ismael Herrera y Susana Richa de Torrijos, como vicepresidentes.
Pero ese pacto se rompió oficialmente ayer cuando se pusieron en ejecución los resultados de una tercera concertación que hizo que el oficialismo recuperara la mayoría.
Fue negociado en el distrito de Boquete, provincia de Chiriquí, donde tienen residencia la presidenta de la República, Mireya Moscoso, y el legislador Carlos Alvarado.
El Pacto de Boquete dio sus primeros frutos ayer cuando llevó a la presidencia de la Asamblea a Carlos Alvarado, del opositor PRD, y quien será acompañado en las vicepresidencias por el arnulfista Alcibiades Vásquez y Alberto Magno Castillero, de Solidaridad.
Los partidos pequeños, con dos, tres o cuatro legisladores, han sido los más beneficiados con los pactos y acuerdos, ya que han logrado ocupar los cargos de mayor jerarquía en las juntas directivas de la Asamblea Legislativa en los últimos años.
El PRD, a pesar de contar con 34 legisladores, y los arnulfistas, que suman 18, no han logrado llevar a ninguno de sus miembros a la presidencia de la Asamblea Legislativa.
El PDC o PP, que tiene cinco legisladores (tres de ellos saltamontes), ha tenido dos presidencias (Enrique Garrido y Rubén Arosemena) y una vicepresidencia (Teresita de Arias).
En tanto Solidaridad, con cuatro legisladores, llevó a uno a la presidencia (Laurentino Cortizo) y ha tenido dos vicepresidencias (Alberto Magno Castillero y Haydée Milanés de Lay).


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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