El debate sobre si Irán debe aceptar inspecciones nucleares de las Naciones Unidas sin aviso previo enfrentó ayer a los reformistas, que desean que el gobierno ceda para relajar la presión internacional, y los de línea dura, que aseguran que eso sería una traición.
Ayer llegaron a Teherán expertos en legislación de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), que depende de la ONU, para tratar de convencer al gobierno de firmar un Protocolo Adicional al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), que permitiría ese tipo de inspecciones.