
Edward Snowden, el extécnico de la CIA, cuya persecución por Estados Unidos ha desatado tensiones diplomáticas por la retención del presidente boliviano, Evo Morales, en Europa, cumple 12 días en el aeropuerto moscovita de Sheremétievo sin que se vislumbre una salida a su situación.
El cierre por parte de varios países europeos de su espacio aéreo al avión del jefe del Estado boliviano, que fue sometido a un “registro voluntario” sólo por la sospecha de que el fugitivo de la Justicia estadounidense pudiera estar a bordo, muestra la magnitud de la cacería lanzada contra Snowden.
Rusia expresó su solidaridad con el presidente boliviano y declaró que los actos de Francia, España y Portugal contra Morales no fueron amistosos ni con Bolivia ni con Rusia.
“Las acciones de las autoridades de Francia, España y Portugal difícilmente pueden considerarse amistosas con Bolivia y también con Rusia, de la cual procedía el presidente boliviano, Evo Morales, al término de su visita a Moscú”, indicó el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso.
Además, agregó la cancillería, este incidente “pudo suponer una amenaza a la seguridad de los pasajeros que se hallaban a bordo, incluido el jefe de un Estado soberano”, que goza de inmunidad internacional.
Mientras, las posibilidades de que el hombre que filtró a la prensa una trama de espionaje masivo de las comunicaciones por los servicios secretos de EE.UU. consiga asilo se reducen con cada día que pasa.
El ministro francés del Interior, Manuel Valls, declaró que no está a favor de conceder el asilo Snowden.
De momento las opciones de Snowden se reducen a tres países; Ecuador, Bolivia y Venezuela- y a Rusia, cuyo presidente Vladímir Putin, le ofreció refugio, pero con la condición de que cesara su labor contra los intereses de EE.UU.