Cuatro prefectos de Bolivia no acudirán esta semana a una reunión con el presidente Evo Morales, quien, a su vez, no estará presente en la ceremonia de inicio del nuevo año judicial.
Es todo parte de la tensión que se vive en el país en los días previos al referéndum sobre la nueva Constitución previsto para el 25 de enero.
Los prefectos que promueven el boicot acusan a Morales de querer utilizarlos en su campaña a favor de la nueva Constitución a la que estos cuatro gobernantes locales se oponen.
Morales justifica su decisión de no ir al acto en la Corte Suprema porque, a su juicio, algunos de los jueces actúan a favor de parcialidades políticas opuestas a la nueva Carta Magna, elaborada por legisladores de su partido.
Aunque las encuestas más recientes indican una posible victoria del "Sí", el gobierno advierte que puede haber "mayor violencia" si el proyecto constitucional es rechazado.
A pesar de las advertencias del gobierno, la nueva Constitución se enfrenta a una fuerte, y a veces violenta, oposición en el este de Bolivia, donde muchos abogan por mayor autonomía frente al gobierno central y otros directamente por la independencia.