Sin embargo, aún se están realizando estudios científicos para continuar comprobando las causas y los mecanismos que operan en su efectividad.
Una de las teorías más fuertes es que la contrapulsación externa incrementa el flujo sanguíneo, lo cual resulta en una producción en cascada de factores de crecimiento como la angiogénesis.
En 1996, el tratamiento de la contrapulsación externa recibió aprobación de la FDA (Food and Drugs Administration) y en 1999, el sistema Medicare Insurance de ese país incluyó el pago por este tratamiento para sus afiliados. Centros Médicos de liderazgo mundial como: The Mayo Clinic, The Cleveland Clinic, John Hopkins Medical Center, Texas Heart Institute, JKF Medical Center, BIMC New York city, University of California (San Diego), de ese mismo país cuentan con su centro de contrapulsación externa (ECP o en EECP por sus siglas en inglés). Se estima que en el año 2006 había un promedio de 2000 sistemas de contrapulsación externa instalados en el mundo, unos 700 de ellos en Estados Unidos solamente.