El depuesto presidente egipcio Mohamed Mursi, y otros 130 islamistas, entre ellos los principales líderes de los Hermanos Musulmanes, serán juzgados por fugarse de la cárcel, asaltar presidios y asesinar policías.
Mursi, destituido en un golpe militar el pasado julio, afronta con la decisión judicial una tercera causa penal, en la que están implicados unos 60 palestinos.
Según las investigaciones del juez Hasan Samir, la cofradía contactó con miembros del movimiento palestino HAMAS para cumplir “un plan terrorista”.