Los 11 postulantes a la presidencia de Ecuador cerraron ayer sus campañas en medio de mítines masivos y recorridos urbanos, con los que esperan romper la apatía de los electores y asegurarse su esquivo apoyo con miras a las elecciones del 20 de octubre.
El proceso ha estado signado por un alto nivel de indecisión y la ausencia de un candidato que aglutine más del 20% de las intenciones de voto, una muestra de la decepción de la población con su clase política, acusada de corrupta e ineficaz.
El socialdemócrata y ex presidente Rodrigo Borja, de 67 años, encabeza las preferencias con el 18 por ciento seguido por el magnate bananero Alvaro Noboa con el 15 por ciento, según un sondeo realizado por la firma Cedatos-Gallup, que tiene un margen de error de 2.7%.
Tras ambos postulantes se ubican tres candidatos con márgenes estrechos: el ex diputado socialista León Roldós con 14%, el coronel retirado Lucio Gutiérrez con 12 y el ex diputado socialcristiano Xavier Neira con nueve.
Dados los cerrados porcentajes, la presidencia de Ecuador -que es desde el 2000 uno de los pocos países dolarizados del mundo- se definirá en una segunda ronda a realizarse el 24 de noviembre, tal como ha ocurrido desde 1979 en las últimas seis elecciones.
Pero, el reto para los cinco candidatos es catapultarse a la segunda vuelta electoral, por lo que han apelado a recursos que van desde la presentación de artistas famosos hasta discursos fogosos en históricas plazas, una costumbre muy arraigada en un país amante de los caudillos.
Los 45 días de la campaña oficial, han sido un período plagado de promesas de fuentes de trabajos, casas baratas y lucha contra la corrupción, pero sin mayores precisiones acerca de las fuentes de financiamiento.
El presidente electo asumirá el 15 de enero del 2003 por un período de cuatro años y reemplazará en el cargo a Gustavo Noboa, quien asumió en enero del 2000 tras el derrocamiento de su antecesor Jamil Mahuad por un movimiento de indígenas y militares.