El líder de uno de los principales servicios de seguridad palestinos, el coronel Jibril Rajub, aceptó finalmente ayer su destitución y puso fin con ello a 48 horas de tensión y confusión que ilustran las dificultades del presidente Yasser Arafat a la hora de reformar su gobierno.
El coronel Rajub, jefe de la seguridad preventiva en Cisjordania, afirmó el miércoles que no estaba "al corriente" de su destitución y se negó a aceptarla, en un claro desafío a Arafat, quien había prometido reformar sus servicios de seguridad, a menudo acusados por Israel de participar en atentados suicidas.
En tanto, Arafat nombró ayer al jefe de la policía de Cisjordania destituido, el general Ghazi Jabali, como su "consejero de la policía", indicó un alto responsable a la AFP. El nombramiento a este puesto, que no existía antes, fue oficializado por un decreto de Arafat, en el que también encargó al adjunto del jefe de la policía, Salim Burdayni, de "ocuparse de los asuntos corrientes de la policía", agregó la misma fuente.
Por otra parte, una bomba explotó en un automóvil anoche en Gaza, matando a un militante palestino y a otra persona, dijeron testigos palestinos y fuentes de seguridad. Miembros de las brigadas mártires de al-Aqsa, un grupo armado vinculado al movimiento Fatah acusó a Israel de "asesinar" a uno de sus camaradas en la ciudad de Gaza.