El Gobierno de Corea del Sur ha decidido aplazar una semana el examen de selectividad, una convocatoria que estaba prevista para hoy y que suele paralizar el país, debido al terremoto de 5,4 grados Richter y sus réplicas sufridas en el país el miércoles.
Las grietas que dejó el temblor en varios colegios de Pohang (270 kilómetros al sureste de Seúl), epicentro del terremoto, y las repetidas réplicas que se siguen notando aún hoy en la región de Gyeongsan (costa suroriental), han llevado al Gobierno a aplazar la selectividad en todo el territorio hasta el 23 de noviembre.
El temblor, que se ha saldado con más de medio centenar de heridos, ha dañado en total más de 1.000 edificios y dejado más de 1.500 personas en refugios en Pohang.
Se trata del segundo terremoto más fuerte registrado en la historia del país, pero la escasa profundidad de su hipocentro (unos 6 kilómetros) ha hecho que resulte el más dañino hasta la fecha, obligando a cancelar el citado examen.
La extrema competitividad que se respira en el país asiático hace que este examen sea una cita crucial de cara a lograr plaza en las universidades más exclusivas, cuyas titulaciones dan a su vez acceso a los codiciados puestos en las multinacionales surcoreanas.
De este modo, cada año el Gobierno establece diversas medidas para facilitar el acceso de los alumnos a los centros de examen y prevenir cualquier ruido que pueda molestarlos.
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Por ejemplo, la frecuencia del transporte público se incrementa a primera hora de la mañana, se retrasa la entrada de los funcionarios al trabajo y la policía despliega un dispositivo para transportar en sus coches patrulla y motocicletas a los más rezagados.
Además, el tráfico se corta en torno a los centros donde se realiza el examen y se prohíbe el despegue y aterrizaje de aviones cuando tiene lugar la prueba de audición de inglés.
La apertura y el cierre de la Bolsa de Seúl se retrasan a su vez una hora, una medida que se ha mantenido hoy pese al aplazamiento del examen.