El potente sismo de 6,8 grados de magnitud en la escala abierta de Richter que sacudió el miércoles el noreste de Japón causó al menos 131 heridos, 16 de ellos graves, y la paralización temporal de algunas fábricas nipo
Muchas de las víctimas resultaron heridas al caerles encima cristales rotos, aunque la tardía hora en la que se produjo el terremoto evitó mayores daños, pues en la zona afectada no había servicios ferroviarios ni apenas circulación rodada.
Como medida de precaución, el servicio de alta velocidad Shinkansen paralizó sus líneas Akita y Tohoku, que se dirigen al norte, que fueron reabiertas una vez comprobado que no habían sufrido daños.
Además, varias compañías japonesas detuvieron temporalmente las operaciones de sus fábricas a consecuencia del sismo.