Un terremoto de 6.8 grados de magnitud en la escala de Richter sacudió ayer la región china de Xinjiang, en el noroeste del país, causando la muerte a 260 personas y heridas a más de 4,000, además de destruir cientos de casas y edificios, dijeron funcionarios locales.
Soldados del Ejército de Liberación Popular y equipos de rescate buscaban víctimas entre los escombros tras el seismo. Horas después del sismo, varias réplicas obligaron a los asustados pobladores a permanecer a la intemperie y fuera de las viviendas y edificios que habían quedado en pie, a merced de un frío con temperaturas de congelamiento.
El epicentro fue localizado en el condado de Jiashi, 160 kilómetros al este de Kashgar, un condado escasamente poblado, pero funcionarios dijeron que el condado Bachu, situado más al este y donde residen unas 370,000 personas, fue el más afectado por el terremoto.