El 11 de marzo de 2001, el mundo fue testigo del terremoto y “tsunami”, que acabó con varias provincias japonesas y puso en riesgo a millones, tras romperse la planta nuclear de Fukushima.
El movimiento sísmico tuvo una magnitud de 9 grados y creó olas de maremoto de hasta 40.5 metros; el epicentro del terremoto se ubicó en el mar frente a la costa de Honshu, 130 km al este de Sendai en la prefectura de Miyagi, Japón.

En un primer momento se calculó la magnitud del movimiento en 7.9 grados, que fue posteriormente incrementada a 8.8 y después a 8.9 grados por el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS).
El terremoto duró aproximadamente 6 minutos según los expertos.
La Agencia Nacional de Policía de Japón confirmó, que el número de víctimas mortales era de unas 9523 personas en seis diferentes prefecturas y 16,094 desaparecidos.
En la costa de Sendai, la policía encontró entre 200 y 300 cadáveres, mientras que 100 personas que se encontraban a bordo de un barco, que acababa de zarpar de Ishinomaki, se encuentran desaparecidas.