LA MAÑANA DE HOY 11 de agosto pudo haberse convertido en toda una tragedia sin precedentes. De no haberse revelado a tiempo, a esta hora el mundo hubiera descubierto que varios aviones de pasajeros habían estallado en el aire en su trayecto sobre el océano Atlántico.
Y es que la policía británica afirma haber arrestado a los organizadores de un vasto complot que tenía como objetivo hacer estallar aviones en ruta entre el Reino Unido y Estados Unidos usando explosivos camuflados en el equipaje de mano.
Tal como lo aseguró el ministro de Interior británico, John Reid, los ataques habrían provocado una terrible masacre, mucho mayor incluso que el 11 de septiembre (11-S).
Expertos en seguridad antiterrorista creen que la célula radical planeaba detonar explosivos líquidos en unos 10 aviones. Las autoridades de Estados Unidos informaron que las aerolíneas estadounidenses United, American y Continental eran el objetivo de los presuntos atacantes.
Otra vez, el golpe terrorista hubiera caído en una fecha que nada bueno trae a la mente.
Fue un 11 de septiembre de 2001 cuando cuatro aviones comerciales secuestrados se estrellaron en Nueva York, Washington y Pensylvannia. Aquella vez fallecieron 3, 000 inocentes.
También fue un 11 de marzo de 2004 cuando atacantes islámicos aterrorizaron el sistema ferroviario de Madrid, matando a 191 personas.
El frustrado atentado de ayer era inminente y habría ocurrido en los próximos días, incluse hoy, aseguran fuentes en el Reino Unido. Jefes de seguridad británicos señalaron que el grupo estaba bajo vigilancia desde hace tiempo.
"Habían acumulado y organizado lo necesario y estaban en las fases finales de la planeación antes de la ejecución", señaló el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Michael Chertoff.
Ya son 24 las personas arrestadas en Londres y Birmingham, en el centro del país. Fuentes de inteligencia indican que todos los detenidos son musulmanes de nacionalidad británica.
Cinco presuntos terroristas implicados en la trama lograron huir de la operación, alertó la cadena de televisión estadounidense ABC.
Todos ellos son británicos. La gran mayoría, 22, son de origen paquistaní, otro es de Bangladesh y otro de origen iraní, de acuerdo a fuentes oficiales estadounidenses consultadas por la cadena ABC.
Tres de los supuestos terroristas fueron identificados como Rashid Rauf, Mohammed al-Ghandra y Ahmed al Khan. Dos de ellos viajaron hace poco a Pakistán.
Según Peter Clarke, jefe de la unidad antiterrorista de Scotland Yard, los terroristas habían planeado destruir entre seis y 10 aviones introduciendo artefactos explosivos en "vuelos transatlánticos de pasajeros" a través del equipaje de mano.
Entretanto, las autoridades paquistaníes han detenido a "varias personas" en relación con el plan terrorista desmantelado en Reino Unido, informó una portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores en Islamabad.
"Ha habido varias detenciones en Pakistán que se han hecho de forma coordinada con los arrestos en Reino Unido", añadió la portavoz paquistaní, Tasnim Aslam, que no ofreció más detalles.
Según Aslam, "Pakistán ha jugado un papel muy importante en el descubrimiento y el desmantelamiento de esta trama terrorista internacional".
En la zona fronteriza de Pakistán con Afganistán se sospecha que están refugiados rebeldes del antiguo régimen afgano talibán y sus aliados miembros de la organización terrorista Al Qaeda, incluido, según algunos medios, su máximo líder, el saudí Osama Bin Laden.
La British Broadcasting Corporation (BBC) señaló que la policía evacuó viviendas en High Wycombe, una aldea situada a unos 50 kilómetros al noroeste de Londres, cerca de una de las casas allanadas por la fuerza pública, que se negó a confirmar la información o a divulgar detalles de los registros.
Los sospechosos estaban "radicados" en Gran Bretaña, aunque no fue aclarado si eran todos ellos ciudadanos británicos. Mientras tanto, la policía trabaja estrechamente con los residentes de la zona provenientes del sur de Asia, agregó el informante.
Según informó la AP, los conspiradores esperaban efectuar un "simulacro" en dos días, admitieron autoridades estadounidenses de inteligencia. El ataque se habría efectuado algunos días después. Los terroristas iban a emplear líquidos químicos explosivos, que pasarían inadvertidos al escáner de seguridad de los aeropuertos.
Un funcionario británico dijo que los atacantes suicidas planeaban usar una solución a base de peróxido que podría encenderse al recibir una chispa del flash de una cámara u otro dispositivo electrónico.
El simulacro fue diseñado para ver si los conspiradores podrían contrabandear los materiales necesarios dentro de los aviones, indicó el funcionario, en condición de anonimato.
Empero, un alto funcionario gubernamental pakistáni, dijo que "dos o tres personas locales"" sospechosas en la conspiración fueron arrestadas hace unos días en Lahore y Karachi.
Las extraordinarias medidas de seguridad adoptadas en el principal aeropuerto londinense causaron repercusiones en el resto del mundo. Heathrow fue cerrado a la mayoría de los vuelos procedentes de Europa y la aerolínea British Airways canceló todos los vuelos entre ese aeropuerto y el resto de Gran Bretaña, Europa y Libia. Igualmente fueron cancelados numerosos vuelos entre Estados Unidos y Gran Bretaña.
En Washington, el secretario de Seguridad Interna, Michael Chertoff, dijo que no hay indicios de una conjura en Estados Unidos, pero reconoció que las autoridades no pueden asumir que haya sido completamente neutralizada la trama terrorista en Gran Bretaña.
A su vez, el gobierno estadounidense emitió su alerta más elevada en la historia de la aviación comercial entre Gran Bretaña y EE.UU.
Peter Clarke, el jefe de la unidad antiterrorista de Scotland Yard, reconoció que los explosivos habrían sido fabricados en Reino Unido y ha considerado que, de producirse, los atentados habrían tenido "dimensiones globales".
El subcomisario de Scotland Yard, Paul Stephenson, lo calificó de "asesinato en masa de un nivel incalculable".
Robert Ayers, experto en terrorismo del instituto Chatham House de Londres, informó a la BBC que la conspiración islamista ya había sido anunciada por el lugarteniente de Osama Bin Laden, el egipcio Ayman Al-Zawahri.
Para Ayers, la aparición reiterada de Zawahri en varios videos y audios en las cadenas de noticias musulmanas, o en la Internet, eran un aviso de que se preparaba algo grande.
Recordemos igualmente que Zahwahri mencionó hace poco en sus discursos al Reino Unido y Estados Unidos como objetivo de futuros castigos por parte de la "yihad" (guerra santa contra los infieles).
"Al-Qaeda además ha demostrado una predilección por hacer volar aviones por los aires, planeando en 1995 la atentados contra aviones de 12 aerolíneas estadounidenses mientras cruzaban el Océano Pacífico.
Y poco después de los ataques del 11-S, Richard Reid intentó detonar explosivos a bordo de un vuelo trasatlántico con destino a Miami", concluye el analista británico.
Por suerte, este 11 de agosto no se convirtió en otra fecha más de las que suele utilizar Bin Laden y su séquito para masacrar a civiles inocentes o aniquilar ciudades enteras, en su retrógrada causa contra Occidente.
Mientras tanto, el mundo y sobre todo los Estados Unidos, no podrán quedarse tranquilos ante las constantes amenazas del terrorismo internacional.