La lucha contra el terrorismo y la cooperación judicial centran hoy la reunión de los ministros de Justicia e Interior de los países miembros del G8. La llegada anoche a París del secretario de Justicia estadounidense, John Ashcroft, para asistir al encuentro supone la primera visita de un alto responsable de la Administración estadounidense a Francia desde el comienzo de la guerra en Irak. El G8 está integrado por los siete países más industrializados del mundo (Estados Unidos, Japón, Francia, el Reino Unido, Canadá, Alemania, Japón e Italia) y Rusia.
La reunión oficial, que está previsto que comience a las 09.30 horas de hoy en el centro de conferencias internacionales de Kléber (centro de la capital francesa), contará además con la presencia del comisario europeo de Justicia e Interior, Antonio Vitorino. Las cuestiones de Interior, como el terrorismo y la evaluación de esa amenaza, serán abordadas por la mañana, y las de Justicia, por la tarde.
Según fuentes francesas, los ministros de Justicia e Interior del G8 tratarán, entre otros asuntos, la biometría, que permite incluir en un pasaporte ciertas características físicas del sujeto por las se puede verificar la autenticidad del documento en tiempo real, el seguimiento de capitales monetarios, el reforzamiento de los procedimientos de congelación de bienes o el intercambio de información en materia de huellas genéticas.
Tras asistir a esta cita en París, el secretario de Justicia estadounidense tiene previsto desplazarse a Lyon (sureste) para participar en una reunión organizada por Interpol para coordinar esfuerzos con objeto de encontrar las obras de arte y antigüedades robadas en Irak durante la guerra.
Por otro lado, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo ayer que propondrá una campaña mundial contra el hambre en la cumbre del Grupo de los Siete en Francia, a la que ha sido invitado para hablar el 1 de junio. "Estoy planeando presentar allí una propuesta para combatir el hambre en el mundo", dijo Lula, el primer presidente de Brasil proveniente de la clase obrera.
Lula no dio detalles del plan, que podría ser similar en su forma al programa Cero Hambre lanzado en Brasil después de que asumió el poder el 1 de enero. El plan brasileño ha sido criticado por lo problemático de su implementación.