En medio de una gran remodelación del aparato de seguridad de Afganistán, la insurgencia hizo una demostración de fuerza con un atentado suicida que causó al menos 25 muertos, todos civiles, y medio centenar de heridos en un entierro.
El ataque ocurrió en torno a las 3:00 de la tarde hora local, en el distrito de Dur Baba de la provincia oriental de Nangarhar, junto a la inestable frontera con Pakistán.
Según fuentes oficiales y policiales, el ataque tenía aparentemente como objetivo el máximo responsable administrativo de la demarcación de Dur Baba, Hamesha Gul, que resultó herido por la deflagración.
“El atacante tenía como objetivo a Hamesha Gul, que resultó herido junto con su hermano y dos guardias. Un hijo del funcionario perdió la vida”, explicó Abdulzai.
Los heridos fueron trasladados por las fuerzas de seguridad afganas a un hospital cercano.