Tres hombres declarados culpables por un complot desactivado en 2006 para atentar con explosivos líquidos en vuelos transatlánticos entre el Reino Unido y América del Norte fueron condenados a un total de 108 años de cárcel.
Abdulla Ahmed Ali, de 28 años y considerado el cerebro de la conspiración, fue condenado a un mínimo de 40 años en prisión, una de las sentencias más largas dictadas en el Reino Unido por delitos del terrorismo.
Según el juez instructor del caso, Richard Enriques, Ali recibió esa pena por planear una atrocidad comparable a la de los atentados perpetrados en EE.UU. el 11-S.