Las dos mujeres sospechosas de haber cometido el doble atentado que el pasado 24 de agosto causó 90 muertos a bordo de dos aviones de línea rusos pagaron sobornos para embarcar sin problemas, según el fiscal general ruso, Vladimir Ustinov.
Las kamikazes le dieron 5,000 rublos (170 dólares) a Armen Arutiunov, traficante de billetes de avión para pasar por seguridad pero, según dijo, éste no conocía las intenciones criminales.