Un equipo internacional de arqueólogos trabaja a tiempo completo, en las proximidades de la costa de Namibia, para rescatar los restos del naufragio de lo que parece ser un barco mercante portugués del siglo XVI.
Del naufragio, que se descubrió al dragar una zona rica en diamantes, quedó un cargamento de balas de cañón, trozos de madera del casco de la nave, grabados de espadas, lingotes de cobre y colmillos de elefante, entre otros objetos.
El botín fue hallado en abril, cuando el operador de una grúa de la compañía minera Namdeb descubrió algunas monedas.
El director del proyecto de excavación, Webber Ndoro, describió el hallazgo como el descubrimiento arqueológico en el continente africano más interesante de los últimos 100 años.
"Éste es tal vez el más importante, en términos de artefactos perdidos, en un naufragio en esta parte del mundo", dijo Ndoro.
Es muy probable que la nave no haya podido con las corrientes de los agitados mares de las costas de Namibia.
El área es también conocida como la costa de los esqueletos y se la asocia con los esqueletos de los barcos que se hundieron y las historias de los marineros que deambulaban por el paisaje desierto en busca de agua y alimentos.
Descubrir a quien pertenecía la embarcación no ha sido fácil.
Las monedas de oro que la Corona Portuguesa comenzó a producir en octubre de 1525 indican que la nave no es la del famoso navegante Bartolomeu Dias, quien desapareció en uno de sus viajes alrededor del mundo, cuando se encontraba cerca de África, en el año 1500.
Pero también hay otros indicios, entre ellos algunas pistolas giratorias utilizadas por los navegantes españoles y portugueses y la forma del barco, típicamente portuguesa.
Entre los objetos encontrados hay, por ejemplo, unos lingotes de cobre con el sello del tridente que pertenecía al banquero y comerciante alemán Jakob Fugger, el principal proveedor de materias primas de la Corona Portuguesa.
Las monedas de oro y plata fueron depositadas en una caja de seguridad de un banco.
Los instrumentos de navegación encontrados fueron enviados a Portugal para su investigación, mientras que los platos y jarrones de peltre y las piezas de cerámica están en un depósito.