Un prisionero de la base naval de Guantánamo dijo a un panel militar que los soldados estadounidenses lo golpearon tanto y tan fuerte que todavía se orina en los pantalones.
Otro detenido afirmó que los soldados norteamericanos desnudaban a los prisioneros de Afganistán y los intimidaban con perros para que admitieran su participación en actividades terroristas.
Las historias de presuntos abusos y confesiones forzadas figuran entre las mil páginas de transcripciones judiciales que el gobierno federal suministró a The Associated Press en respuesta a una demanda basada en la Ley de Libertad de Información.
Los testimonios permiten dar una mirada insólita al mundo resguardado de la base naval norteamericana en la bahía de Guantánamo, en la costa oriental de Cuba, donde unos 520 individuos de 40 países continúan retenidos por acusaciones de estar vinculados al gobierno depuesto del Talibán en Afganistán o a la red terrorista Al Qaeda de Osama bin Laden.
Muchos han estado presos allí desde hace tres años.
Docenas de quejas se han presentado en centros de detención de Afganistán, Irak y Guantánamo, pero el gobierno no pudo suministrar una relación detallada.
No pudo determinarse tampoco de inmediato y quizá no pueda saberse nunca si esas quejas se basaban en hechos reales, ni calcularse con precisión el total de demandas por abusos a los presos que se han presentado ante los tribunales, ni si éstas han sido investigadas.
El presidente estadounidense, George W. Bush, calificó de "absurdo" el informe de Amnistía Internacional (AI) en el que califica la base norteamericana de Guantánamo, en Cuba, de "gulag" internacional.
"Estados Unidos es un país que defiende la libertad en el mundo.
Cuando se realizan acusaciones contra nuestros ciudadanos, realizamos investigaciones exhaustivas de forma transparente", afirmó.
"Tenemos miles de personas detenidas. Hemos investigado cada queja que les concernía.