Al menos 115 personas murieron y casi 2,000 resultaron heridas en el sureste de China al paso del tifón más violento que ha afectado a ese país en los últimos siete años.
Rananim arrasó las costas de la provincia de Zhejiang el jueves por la noche, afectando a su paso a 8.5 millones de personas, informó ayer la televisión nacional.
Por la noche, la televisión revisó al alza el balance de víctimas, anunciando 115 muertos y 16 desaparecidos. La cifra anterior era de 63 muertos y 185 heridos graves.
Un responsable de Asuntos Civiles de la provincia había declarado anteriormente que el número total de heridos se elevaba a más de 1,800.
El Departamento de Control de Inundaciones de Zhejiang confirmó el número de muertos dado por la televisión.
Según las informaciones de las autoridades de Zhejiang, 42,400 casas fueron destruidas, 88,000 sufrieron daños y 260,000 hectáreas de tierra cultivable quedaron inundadas.
Las pérdidas económicas se elevaban provisionalmente a unos 1,800 millones de dólares.