Thomas Gilliland, vocero policial, dijo el domingo que las autoridades intentan determinar el estado de salud de muchos de los heridos. Los agentes se toparon con un ``caos masivo'' cuando respondieron a la llamada de emergencia en este barrio residencial a unos 40 kilómetros (25 millas) al noroeste de Houston, añadió Gilland, e indicó que ``literalmente había jóvenes por todas partes''. Según varios testigos, algunos de los asistentes saltaron por las ventanas del segundo piso en su urgencia por escapar. Mariah Boulden dijo al periódico Houston Chronicle que era su fiesta de cumpleaños y que su hermano y otros revisaban a los que entraban en la vivienda con el fin de verificar que no estuvieran armados. Dos hombres se negaron a ser registrados y se fueron, pero al parecer saltaron la valla del vecino y entraron en la vivienda por la puerta trasera.
Brown indicó que los disparos comenzaron en la casa y continuaron afuera cuando la gente comenzó a correr en busca de un lugar para parapetarse. Dijo a la AP que vio a uno de los pistoleros cuando ella corría hacia afuera para escapar. Era posible ver charcos de sangre el domingo frente a la casa de ladrillo de dos pisos, y la puerta del garaje estaba torcida después de que la gente la levantó al intentar huir.
Karen Briones visitaba a unos familiares en el barrio, situado a unos 40 kilómetros (25 millas) al noroeste del centro de Houston. ``Las chicas lloraban y gritaban, golpeando las puertas de la gente para pedirles ayuda y que llamaran al 911'', el teléfono de la policía para emergencias, indicó al periódico.