El proceso electoral brasileño empezó a tomar forma ayer con el vencimiento del plazo para que renuncien a los puestos públicos todos los aspirantes a cargos de elección popular en los comicios del 3 de octubre, cuando diez ministros y diez gobernadores ya han dejado sus cargos.
Esta semana, 10 ministros brasileños, entre ellos la oficialista Dilma Rousseff, y 10, de los 27 gobernadores, como el opositor José Serra, dimitieron a sus cargos para poder disputar en los próximos comicios.
Pese a que los aspirantes aún no pueden iniciar sus campañas, las renuncias de esta semana despejaron el panorama sobre quiénes serán los principales candidatos, especialmente a suceder a Luiz Inácio Lula da Silva.